En una época en la que los acontecimientos mundiales suscitan más miedo e incertidumbre que nunca, no es de extrañar que muchos de nosotros nos sintamos desbordados emocional, mental y energéticamente. Sin un cuidado suave e intencionado, nuestro cuerpo energético -el campo sutil que refleja y sostiene nuestra salud física, emocional y espiritual- puede empezar a sentirse disperso, atenuado o desincronizado.


