En un mundo ideal, obtendríamos todos los nutrientes que necesitamos de los alimentos que comemos. Pero la realidad actual es distinta. Décadas de agricultura industrial, el refinamiento de nuestros alimentos, el agotamiento del suelo y los cambios medioambientales han reducido drásticamente el contenido en vitaminas y minerales de nuestros alimentos. Incluso si comemos alimentos orgánicos e integrales, la densidad de nutrientes sencillamente ya no es lo que era.


